Lector de códigos
Escaneás y el producto entra al ticket. Anda con cualquier lector USB común.
Cada venta descuenta el stock, suma a la caja y queda registrada. Al final del día sabés cuánto vendiste, cuánto ganaste de verdad y si la caja cuadra — sin sacar una sola cuenta a mano.
Es la pantalla que usás todo el día. Sin menús de más ni una configuración eterna antes de empezar.
Por nombre, o con el lector si tenés uno conectado.
Efectivo, transferencia, tarjeta, dividido entre varios, o fiado.
La venta, el stock, la caja y el resumen — en el momento, sin un paso más.
No hay que aprender un sistema. Hay que atender el mostrador, y el sistema va atrás.
Entrás con tu usuario desde la compu, la tablet o el celular. Ya está todo como lo dejaste ayer, en cualquier dispositivo.
Pasás el lector y el producto entra al ticket. Cobrás en efectivo, transferencia, tarjeta, dividido o fiado. El stock baja solo.
Le sacás una foto al remito y los productos se cargan con su costo actualizado. Sin tipear veinte renglones.
Contás la plata, el sistema te dice si cuadra, y el resumen del día le llega al dueño por WhatsApp.
Hay problemas que solo entiende alguien que estuvo atrás de un mostrador argentino. Estos son los que resolvimos primero.
Los veinte renglones que hoy cargás uno por uno, o directamente no cargás.
Si vendés cigarrillos, dos cosas que ningún sistema genérico resuelve.
Para cuando aparece el "yo ya te pagué eso" y no hay con qué respaldarse.
Elegís el período y ves de dónde sale realmente tu ganancia.
Un modo para vos, otro para quien atiende el mostrador.
No hace falta ir pantalla por pantalla actualizando nada. Una venta, y esto es lo que pasa atrás.
Escaneás y el producto entra al ticket. Anda con cualquier lector USB común.
Fiambres o granel: ponés los gramos y calcula el precio solo.
Una parte en efectivo, otra por transferencia. Cada una va donde corresponde.
Por porcentaje o monto fijo, con el motivo anotado. Queda en el ticket.
Vodka + jugo a precio especial. Descuenta el stock de cada producto.
Cargás la fecha y te avisa una semana antes, con el valor en riesgo.
Arma la lista de lo que falta, agrupada por proveedor, y la mandás por WhatsApp.
Subís todo un rubro un 12% de una vez, con redondeo automático.
Si ya tenés los productos en Excel, se cargan de una.
Elegís qué ve cada uno. El que atiende no necesita ver tus ganancias.
Pagos, retiros o gastos: salen de la caja y bajan la ganancia real.
Se guarda sola al cerrar caja, y bajás una copia cuando quieras.
Cada rubro tiene su lógica propia — el sistema se adapta, no al revés.
Rotación alta, tickets chicos y clientes fijos que fían.
Bolsas grandes, marcas distintas y compradores que vuelven siempre.
Vuelta a clases y pedidos de cumpleaños de último momento.
Talles y marcas que cambian, con precios que se actualizan seguido.
Venta al peso, fiambres y productos con fecha de vencimiento.
Muchas marcas por producto, con clientes que revenden.
Estacional, con picos fuertes en fechas puntuales del año.
Productos que se venden por unidad suelta, tornillo por tornillo.
No es solo más prolijo. Es tiempo real que hoy se te va en tareas administrativas.
Sin versiones recortadas ni funciones que se pagan aparte. Lo que ves en esta página es lo que tenés.
No hace falta comprar una caja registradora nueva ni cargar todo el catálogo antes de la primera venta.
Se abre en el navegador de la compu o del celular. Cargás los productos que más movés y ya podés cobrar.
Cada remito al que le sacás foto suma productos y actualiza costos. El catálogo se arma trabajando.
Con un mes de ventas cargadas, el resumen te muestra qué te deja plata, qué no, y en qué horario conviene reforzar.
No. Podés buscar los productos por nombre y vender igual. Si querés sumarlo, sirve cualquier lector USB de los que se conectan y andan solos — cuestan bastante poco y no hay que instalar nada.
Sí. Se abre en el navegador del celular, de una tablet o de la computadora, con el mismo usuario y los mismos datos. Lo que cargás en un lado lo ves en el otro al instante.
Podés seguir vendiendo. El sistema guarda todo en el dispositivo y sincroniza solo cuando vuelve la señal, sin que tengas que hacer nada. La única condición es haber entrado al menos una vez con conexión desde esa máquina.
Todavía no. El ticket que imprime es un comprobante interno, no fiscal — sirve para el control del negocio y para dárselo al cliente. La facturación electrónica está en los planes.
No. Se importan desde el Excel o CSV y el sistema reconoce solo qué columna es cada cosa. Si un producto ya existe, lo actualiza en vez de duplicarlo.
Solo si vos querés. Hay un modo empleado donde elegís, función por función, qué puede ver y qué no — el resumen de ganancias, la caja, los combos. Se vuelve al modo dueño con un PIN.
Sí. Lo usan pet shops, librerías, jugueterías, pañaleras, fiambrerías, perfumerías y ferreterías. Podés vender por unidad, por peso o armar combos, y cargar tus propios rubros.
Son tuyos. En cualquier momento bajás una copia completa de todo — productos, ventas, clientes y saldos — en un archivo que te queda a vos.
Escribinos y coordinamos una demo con datos de prueba, para que lo veas con productos, ventas y fiados ya cargados. Sin compromiso y sin vueltas.